Cobquecura a tres semanas del Terremoto.

22 03 2010

20 de Marzo del 2010.

Queridos amigos y amigas:

Venimos llegando de Cobquecura donde hemos pasado toda la semana. Al regresar en la camioneta nos abatió una enorme congoja. Mirábamos los álamos que ya comienzan a ponerse amarillos anunciando que se nos viene el invierno. Ya van tres largas semanas desde que ocurrió el terremoto y maremoto del sur y pareciera que fue ayer. Los habitantes de la costa siguen encaramados arriba de los cerros. Allí en Cobquecura se  han creado verdaderos “campamentos de refugiados”. Hileras de carpas blancas aportadas por el ejército, junto a carpas de la más variada índole, “iglues”  de colores, frazadas, plásticos por temor a la lluvia. Las mujeres lavan ropa en artesas de madera, cocinan lo que les llevan y algunos juegan “ping pong” en una mesa que alguien llevó de regalo. El pueblo queda desierto en la noche. Caminar entre el silencio, los escombros en el suelo y los muros resquebrajados, es una experiencia muy impresionante. Las réplicas no paran. El jueves hubo dos temblores de 5.1 grados con epicentro allí en el mismo pueblo de Cobquecura. El ruido subterráneo es muy fuerte. Hay susto y en algunos casos pánico.

Después del primer momento en que la falta de agua y alimentos era lo central el segundo momento es de espera. No se sabe muy bien por dónde comenzar. Hay agua y luz en el pueblo, no así en los campamentos. Algunos almacenes han abierto sus cortinas y se puede comprar alimentos. Uno que otro restaurante abre si hay clientes y se encarga la comida. Los pescadores no han salido a pescar, por haber perdido sus lanchas y por el temor. Se dice que cuando se escucha el mar se puede estar tranquilo, si el mar no se escucha la gente comienza a asustarse.

En los últimos días el pueblo ha sido limpiado de escombros, por lo menos los de la calle principal que se llama Independencia. Las máquinas actúan sin mayor cuidado. Vimos como una enorme pala mecánica cargaba la chimenea de la casa de Mariano Latorre y la iba a dejar vaya a saber en qué basural. Mucha gente solo quiere que les demuelan su casa lo más rápidamente posible. Otros quieren tener una opinión más técnica. Las autoridades tratan de organizar la demolición y en particular en la zona patrimonial tratan de ir con cuidado. Hay mucha polémica y debates un tanto nerviosos y a veces fuertes y casi violentos sobre este asunto, lo que es normal. Nosotros escuchamos las opiniones. Nos imaginamos que en las próximas semanas será cada vez más fuerte este asunto. Es una contradicción irresoluble. Las personas quisieran volver a vivir en la amabilidad de esas casonas enormes, llenas de habitaciones amplias y jardines olorosos. Pero nadie se atreve a dormir debajo de varias toneladas de adobes y materiales de dudosa tranquilidad.

Tal como les conté, fuimos con un equipo de cinco arquitectos, especialistas en viviendas tradicionales, de adobes y patrimoniales. Manuel Marchant y Juan Sutter, dos especialistas en estos asuntos. Manuel dirigió la reconstrucción de Pomaire en el terremoto del 85 y Juan la de Machalí y los pueblos patrimoniales del Cachapoal. Fue también Klaus Heinig quien coordinó la ayuda a la reconstrucción de Pomaire y hace de enlace con la Cooperación Alemana. Iban tres arquitectos jóvenes y tres antropólogos que han trabajado en la localidad por años. Un equipo muy competente. Allá nos juntamos con un equipo de la Dirección de Monumentos Nacionales, organismo del Estado encargado de supervisar las áreas patrimoniales del país. Nos reunimos con el Alcalde de Cobquecura que es una bellísima persona y acogió con entusiasmo nuestra presencia. Lo mismo las otras autoridades. Se trabajó un Plan de contingencia y acuerdos con el Municipio. Con el equipo de la Dirección de Monumentos Nacionales se hizo un catastro prácticamente completo de los daños. Son enormes.

La población en general está de acuerdo en hacer todo lo posible para mantener la Zona Patrimonial de esa bella ciudad. Sin embargo existe una desconfianza enorme acerca de las construcciones de adobes y tejas. Nos planteamos por tanto el desafío de cómo recuperar ese espacio patrimonial siendo flexibles y creativos en los materiales constructivos. Es un asunto altamente complejo y en ello se nos fue la semana. Nuestra idea es elaborar un Plan Maestro y se llegó a un compromiso con el Municipio en este sentido.

El Grupo de Arquitectos Patrimoniales, que así se auto denominaron estos profesionales, tendrá una reunión con Monumentos Nacionales, este martes, para ver cuáles son las condiciones mínimas para conservar el carácter patrimonial de Cobquecura. Con esa información habrá una reunión el próximo jueves con autoridades y vecinos en la misma ciudad. Se está preparando un Cabildo, esto es, una reunión más amplia, pero con cuidado ya que la situación como digo es muy confusa y hay mucho susto. En medio del susto no es fácil razonar.

Viajamos el día miércoles a la Caleta Perales distante pocos kilómetros de Cobquecura en la desembocadura del río Itata. Allí la situación es indescriptible. Donde se ubicaba la población de los pescadores hoy es un campo desvastado por el maremoto. La Señora Marta Henríquez, quien aparece en los videos que hemos realizado (Ver: Cobquecura en www.antropologiavisual.cl), es la Presidenta de la Junta de Vecinos de esa localidad y la encontramos arriba del cerro. Nos contó que esa noche inmediatamente después del terremoto comenzaron a tocar las bocinas de los autos y camionetas, a gritar  y subir a los cerros. El terremoto fue a las tres y media de la mañana y a las seis “se salió el mar”. Todos miraban aterrados como el agua arrastraba todo, sus casas. La fuerza al entrar fue muy grande pero al salir el agua fue el momento en que se llevó todo. Es como la resaca cuando hay oleaje fuerte y en que el mar “chupa”. Casas de material sólido fueron arrancadas de cuajo y dadas vueltas varias veces como dados de juego. Nadie les avisó y actuaron con el instinto propio de los pescadores. Por suerte no tuvieron ni comunicación ni radios en que la Armada o marina de Chile, señalaba que no iba a haber Sunami. No murió nadie afortunadamente. Su aislamiento y cultura marítima tradicional los salvó. En la Caleta Perales no quedó ni una de las cincuenta embarcaciones grandes que tenían los pescadores. Motores, redes, artes de pesca todo se lo llevó el mar.

La población de esta Caleta es pequeña, algo así como cien familias o un poco mas. A diferencia de Cobquecura no es cabeza de Municipio. Pertenece al Municipio de Trehuaco, que está muy alejado tanto geográfica como sobre todo culturalmente. No hay aún ni un principio de orden. Nos tocó presenciar la acción de Carabineros, la policía chilena, en situaciones de violencia intrafamiliar extrema. Uno de los jóvenes que conocíamos, Edgardo, quería matar a su mujer, “la Heydi”, por asuntos de variada índole doméstica. Uno puede comprender que en esas circunstancias, durmiendo de cualquier modo en el cerro, se exacerban los conflictos.

La Señora Marta considera con sabiduría que es necesario hacer la nueva población arriba de los cerros. Por cierto que hay propietarios y no existen sitios vacíos. Creemos que las próximas semanas podremos colaborar apoyando a los vecinos en la búsqueda de un nuevo emplazamiento, ver asuntos de propiedad, hacer algunos planos posibles, en fin, apoyarlos frente a las autoridades en esta perspectiva de cambio de ubicación del pueblo. Parece ser razonable.

La cuestión de las lanchas y botes de pesca es mucho más compleja. Uno, por el precio de estos elementos, para lo cual deberán contar con el apoyo del Estado. Otro, porque hasta este momento nadie se atreve a adentrarse en el mar, “la mar” como dicen los pescadores. A ello se agrega la división que hay en el Sindicato de Pescadores como consecuencia de la acción social arrasadora de la Planta de Celulosa  de Nueva Aldea. Como se sabe y hemos escrito, la empresa dividió al sindicato, comprando dirigentes, en fin, rompiendo la organización. Se trataba que la comunidad diera el permiso para que se pudiese enviar los “riles” al mar, esto es, los líquidos tóxicos. Con sorna me decían que “afortunadamente” el conflictivo ducto que lanza los deshechos al mar, también se rompió y la planta está temporalmente detenida. La división de los pescadores por este motivo es fuerte aunque todos son familiares directos y por allí podría haber un principio de acuerdo.

Vamos a tratar de estar presentes por un largo tiempo en ambos lugares, Cobquecura y Caleta Perales e ir viendo el modo cómo acompañar a esas comunidades. Hasta este momento el dinero que se ha recolectado se ha empleado fundamentalmente en medidas de emergencia: agua, remedios, carpas, en fin, asuntos de extrema necesidad. En lo que viene requeriremos de apoyar en áreas cada vez más técnicas y donde la acción del Estado no llega o no tiene capacidad o donde las agencias de beneficencia no actúan. Es lo que nos piden las autoridades locales. Pensamos que en un estrecho dialogar con las personas afectadas podrán ir saliendo las soluciones

Por medio de esta carta quisiéramos agradecer muy sinceramente las muestras de solidaridad y el apoyo financiero que ha comenzado a llegar a la cuenta bancaria para la solidaridad con Cobquecura, y que posibilita realizar estos trabajos. Muchas Gracias
José Bengoa

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One response

25 03 2010
Germán

Solo Fuerza y apoyo en todo sentido a Cobquecuras y a los cobquecuranos, estos momentos son terribles y crean un nudo en la garganta para las personas que queremos este hermoso pueblo…
Y gracias a esta paguina que ayuda a difundir esto.

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