Rememorando el Maremoto de 1960 en Puerto Saavedra.

25 05 2010

Natalia Caniguan V.[1]

Este 22 de mayo se conmemoraron 50 años de la ocurrencia del mayor terremoto y maremoto que ha asolado las costas chilenas, su recuerdo aún pervive en la memoria de los habitantes de Puerto Saavedra y se ha vuelto más latente aun producto del terremoto del 27 de febrero recién pasado, el que revivió en la población de Saavedra el temor de que se volviese a repetir la historia.

No cabe duda que el hecho de mayor trascendencia en la historia de Puerto Saavedra, fue la ocurrencia del terremoto y maremoto del año 1960, dicho suceso aún se encuentra vigente dentro de los recuerdos de sus  habitantes, siendo común poder oír comentarios que hacen alusión a como era el pueblo antes de que se produjera la “salida del mar”, ya que tras la ocurrencia de dicha catástrofe, se produjeron grandes cambios dados los niveles de destrucción alcanzados.

El terremoto que se produjo a las 14:55 hrs, tuvo una intensidad de 9,5 grados en la escala Richter y una duración que alcanzó los 10 minutos. No obstante, los temblores comenzaron el día 21 de mayo, sin embargo, la salida de mar producto del terremoto solo se  produjo el día 22 de mayo en la tarde; la gente frente a lo que estaba sucediendo comenzó a arrancar hacia los cerros, huyendo especialmente hacia el cerro Stella Maris, lugar en que se encuentra el cementerio de Puerto Saavedra; todos quienes ahí llegaban comenzaban a organizarse y realizar ollas comunes para poder alimentarse, nadie sabía con certeza que es lo que podría ocurrir.

Primero fueron unos temblores, vinieron tres temblores, uno a las 6 de la mañana, el otro como a las dos de la tarde y el grande que salió el mar a las tres y tanto (…) así desesperados llegábamos a gritar, toda la gente lloraba, a cada rato temblaba y se abría la tierra…las casas quedaron aquí por toda esta orilla de los cerros…[2]

Con el paso de las horas y al poder observar las dimensiones que alcanzó el maremoto,  las personas fueron trasladadas a albergues que se crearon en Carahue y Nueva Imperial; asimismo, una vez que se calmó la situación se instaló en el pueblo el Regimiento Tucapel, el cual estaba encargado del orden y de controlar el acceso de la gente al pueblo, para evitar así los saqueos; por supuestos quienes eran más vigilados, eran los campesinos mapuche que iban al pueblo.

Hasta ese entonces, Puerto Saavedra se emplazaba como un puerto fluvial que contaba con gran cantidad de servicios tales como Banco Estado, Correos de Chile, Juzgado del Crimen, Hospital, además de grandes tiendas comerciales, hoteles y existiendo inclusive fabricas de elaboración de conservas y otros. Puerto Saavedra era un lugar de comercio, esto básicamente por ser un puerto al cual llegaban vapores que traían y llevaban productos desde y hacia otras ciudades.

El maremoto sin embargo cambió abruptamente la geografía de este puerto y con ello alteró el desarrollo que hasta ese entonces se había producido. El cambio más significativo y de mayor importancia fue el cambio en el acceso al mar, que trajo como consecuencia directa el fin del comercio y transporte fluvial existente, sumado a esto, la destrucción de las casas y edificios públicos llevó a que se creara y comenzara a construir un nuevo Puerto Saavedra, esta vez el río Imperial y el mar de sus costas solo serían un atractivo balneario para turistas. Tras el terremoto y posterior tsunami solo quedaron algunas casas en pie y las palmeras de la casa  de uno de los colonos de ese tiempo, la familia Lüer; hoy en día es posible apreciar algunas ruinas que persisten a pesar de la erosión del agua y el desamparo en el que han estado todo este tiempo.

Sacrificio en el Budi.

Otro hecho que se encuentra en la memoria de las personas, es el sacrificio que se produjo en el Budi, los mapuche, producto del temor que les causó el terremoto y el maremoto y como forma de calmar a la naturaleza, decidieron realizar un sacrificio humano, entregando al mar el cuerpo de un niño de la zona; dicho sacrificio se realizó en el Cerro La Mesa.

Cuando hubo terremoto, no hallaron la gente pa donde cortar, cerrito por cerrito, cerrito por cerrito,  y ese donde sacrificaron al niño, ese cerro se salvó, quedó, tiene otro nombre pero es más conocido como cerro La Mesa, ahí mataron al niño, le sacaron la cabecita, el niño pedía dicen, pero yo no escuche muy bien, yo me arranqué, decía para que me van a matar si yo te sirvo abuelo, a mi no me puede matar, toma a un cordero para sacrificar, llegó el otro y le cortó el brazo y como todavía saltaba su cabecita, al pobrecito lo tiraron al mar; pero no voy a mentir, como que la mar se contuvo, se sujetó(…[3])

Este hecho quedó registrado en ese entonces como noticia en la Revista Vea, hubo un gran revuelo por todo lo ocurrido, nadie podía entender por qué un niño debía ser la ofrenda para realizar el sacrificio, por qué no un animal como suele hacerse en otro tipo de ritos. Todo esto llevó a que la Machi que realizó el sacrificio en conjunto con parientes del menor fuesen detenidos y enjuiciados, sin embargo, tras dos años de juicio son declarados inocentes, señalando en ese entonces que “habían actuado bajo los influjos de una fuerza psíquica irresistible e impulsados por un miedo insuperable[4]

La historia del menor ofrecido en sacrificio cuenta que era un pequeño de 5 años, llamado José Luis Painecur, según lo que recuerda la gente, el niño debía ser huérfano, y este menor se encontraba bajo el cuidado de su abuelo, ya que su madre estaba trabajando como “nana” en Santiago, por lo que podía ser ofrendado al mar para que este calmase su furia.

Este hecho es silenciado por la población, la percepción de la gente del pueblo respecto al sacrificio ocurrido es negativa, suelen tratar de justificarla frente a los otros, como un acto de los mapuches y de su cultura, sin embargo, existe un gran reproche a lo que ahí aconteció ya que se critica que la victima haya tenido que ser un niño pequeño, quizás de haber sido un animal el que se ofreciese a la naturaleza no existiría el reproche y silenciamiento que hay de esta historia.

Conmemoraciones.

La tragedia vivida en el año 60, persiste  en la memoria de los pobladores de Puerto Saavedra, sus nuevas generaciones a pesar de no haber vivido dicha experiencia hacen suyo el relato de lo acontecido como si hubiesen estado presentes.

Para conmemorar este nuevo aniversario de la tragedia del año 60, el día sábado se desarrollaron actividades organizadas por el municipio de Puerto Saavedra para recordar lo acontecido 50 años atrás. Antes de comenzar la actividad, se vivió un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas del maremoto, para luego dar paso a la exhibición de un video en el que sobrevivientes del terremoto y maremoto contaban sus experiencias de lo vivido aquel 22 de mayo, asimismo, se homenajeó y se les hizo entrega de presentes a personas que vivieron dicha catástrofe, todos ya adultos mayores que aun viven en Puerto Saavedra.

Por otra parte, se procedió a inaugurar un memorial – que se instalará en la plaza de armas de la comuna – en el que están plasmados los nombres de las víctimas de esta catástrofe, en total fueron 50 personas de la comuna las fallecidas, sin embargo, las pérdidas materiales afectaron a prácticamente toda su población, dichas pérdidas y la magnitud de lo acontecido era posible observarlo en una muestra fotográfica realizada este mismo día, para que los vecinos recordasen y conociesen lo que ocurrió en ese entonces.

Sin duda que este aniversario del terremoto y maremoto fue de gran importancia para los pobladores de Saavedra, los recuerdos de dicha catástrofe no han sido relegados al olvido, es más, siempre los lugareños están recordando esa historia que cambió el devenir del pueblo y dio paso a la fundación de lo que es actualmente Puerto Saavedra, no es posible concebir la historia de este lugar y la idiosincrasia de sus habitantes sin hacer mención al maremoto, cambió en todo sentido la vida de este pueblo, se pasó de ser  una ciudad prospera en pleno auge de desarrollo a una localidad que debió renacer y reinventarse, sus pescadores ahora miran el mar, pero no entran en él, las poblaciones de casas se emplazan sobre los cerros mirando desde la altura el mar, el rio que en ese entonces era un medio de comunicación y transporte hoy corren tranquilas sus aguas calmas y en la temporada estival sirve de balneario para turistas que llegan a la zona, mientras todos esperan como volver a ese desarrollo anhelado y en algún futuro volver a tener un puerto como el de antaño.


[1] Los relatos y la historia narrada provienen de entrevistas realizadas el año 2005 en el marco  de la realización de la práctica profesional, dentro del proyecto Fondecyt Identidad e Identidades. La construcción de la diversidad en Chile,

[2] Entrevista año 2005

[3] Entrevista año. 2005

[4] Diario Austral. Lunes 24 de mayo de 2010. Pág. 3





Cobquecura a tres semanas del Terremoto.

22 03 2010

20 de Marzo del 2010.

Queridos amigos y amigas:

Venimos llegando de Cobquecura donde hemos pasado toda la semana. Al regresar en la camioneta nos abatió una enorme congoja. Mirábamos los álamos que ya comienzan a ponerse amarillos anunciando que se nos viene el invierno. Ya van tres largas semanas desde que ocurrió el terremoto y maremoto del sur y pareciera que fue ayer. Los habitantes de la costa siguen encaramados arriba de los cerros. Allí en Cobquecura se  han creado verdaderos “campamentos de refugiados”. Hileras de carpas blancas aportadas por el ejército, junto a carpas de la más variada índole, “iglues”  de colores, frazadas, plásticos por temor a la lluvia. Las mujeres lavan ropa en artesas de madera, cocinan lo que les llevan y algunos juegan “ping pong” en una mesa que alguien llevó de regalo. El pueblo queda desierto en la noche. Caminar entre el silencio, los escombros en el suelo y los muros resquebrajados, es una experiencia muy impresionante. Las réplicas no paran. El jueves hubo dos temblores de 5.1 grados con epicentro allí en el mismo pueblo de Cobquecura. El ruido subterráneo es muy fuerte. Hay susto y en algunos casos pánico.

Después del primer momento en que la falta de agua y alimentos era lo central el segundo momento es de espera. No se sabe muy bien por dónde comenzar. Hay agua y luz en el pueblo, no así en los campamentos. Algunos almacenes han abierto sus cortinas y se puede comprar alimentos. Uno que otro restaurante abre si hay clientes y se encarga la comida. Los pescadores no han salido a pescar, por haber perdido sus lanchas y por el temor. Se dice que cuando se escucha el mar se puede estar tranquilo, si el mar no se escucha la gente comienza a asustarse.

En los últimos días el pueblo ha sido limpiado de escombros, por lo menos los de la calle principal que se llama Independencia. Las máquinas actúan sin mayor cuidado. Vimos como una enorme pala mecánica cargaba la chimenea de la casa de Mariano Latorre y la iba a dejar vaya a saber en qué basural. Mucha gente solo quiere que les demuelan su casa lo más rápidamente posible. Otros quieren tener una opinión más técnica. Las autoridades tratan de organizar la demolición y en particular en la zona patrimonial tratan de ir con cuidado. Hay mucha polémica y debates un tanto nerviosos y a veces fuertes y casi violentos sobre este asunto, lo que es normal. Nosotros escuchamos las opiniones. Nos imaginamos que en las próximas semanas será cada vez más fuerte este asunto. Es una contradicción irresoluble. Las personas quisieran volver a vivir en la amabilidad de esas casonas enormes, llenas de habitaciones amplias y jardines olorosos. Pero nadie se atreve a dormir debajo de varias toneladas de adobes y materiales de dudosa tranquilidad.

Tal como les conté, fuimos con un equipo de cinco arquitectos, especialistas en viviendas tradicionales, de adobes y patrimoniales. Manuel Marchant y Juan Sutter, dos especialistas en estos asuntos. Manuel dirigió la reconstrucción de Pomaire en el terremoto del 85 y Juan la de Machalí y los pueblos patrimoniales del Cachapoal. Fue también Klaus Heinig quien coordinó la ayuda a la reconstrucción de Pomaire y hace de enlace con la Cooperación Alemana. Iban tres arquitectos jóvenes y tres antropólogos que han trabajado en la localidad por años. Un equipo muy competente. Allá nos juntamos con un equipo de la Dirección de Monumentos Nacionales, organismo del Estado encargado de supervisar las áreas patrimoniales del país. Nos reunimos con el Alcalde de Cobquecura que es una bellísima persona y acogió con entusiasmo nuestra presencia. Lo mismo las otras autoridades. Se trabajó un Plan de contingencia y acuerdos con el Municipio. Con el equipo de la Dirección de Monumentos Nacionales se hizo un catastro prácticamente completo de los daños. Son enormes.

La población en general está de acuerdo en hacer todo lo posible para mantener la Zona Patrimonial de esa bella ciudad. Sin embargo existe una desconfianza enorme acerca de las construcciones de adobes y tejas. Nos planteamos por tanto el desafío de cómo recuperar ese espacio patrimonial siendo flexibles y creativos en los materiales constructivos. Es un asunto altamente complejo y en ello se nos fue la semana. Nuestra idea es elaborar un Plan Maestro y se llegó a un compromiso con el Municipio en este sentido.

El Grupo de Arquitectos Patrimoniales, que así se auto denominaron estos profesionales, tendrá una reunión con Monumentos Nacionales, este martes, para ver cuáles son las condiciones mínimas para conservar el carácter patrimonial de Cobquecura. Con esa información habrá una reunión el próximo jueves con autoridades y vecinos en la misma ciudad. Se está preparando un Cabildo, esto es, una reunión más amplia, pero con cuidado ya que la situación como digo es muy confusa y hay mucho susto. En medio del susto no es fácil razonar.

Viajamos el día miércoles a la Caleta Perales distante pocos kilómetros de Cobquecura en la desembocadura del río Itata. Allí la situación es indescriptible. Donde se ubicaba la población de los pescadores hoy es un campo desvastado por el maremoto. La Señora Marta Henríquez, quien aparece en los videos que hemos realizado (Ver: Cobquecura en www.antropologiavisual.cl), es la Presidenta de la Junta de Vecinos de esa localidad y la encontramos arriba del cerro. Nos contó que esa noche inmediatamente después del terremoto comenzaron a tocar las bocinas de los autos y camionetas, a gritar  y subir a los cerros. El terremoto fue a las tres y media de la mañana y a las seis “se salió el mar”. Todos miraban aterrados como el agua arrastraba todo, sus casas. La fuerza al entrar fue muy grande pero al salir el agua fue el momento en que se llevó todo. Es como la resaca cuando hay oleaje fuerte y en que el mar “chupa”. Casas de material sólido fueron arrancadas de cuajo y dadas vueltas varias veces como dados de juego. Nadie les avisó y actuaron con el instinto propio de los pescadores. Por suerte no tuvieron ni comunicación ni radios en que la Armada o marina de Chile, señalaba que no iba a haber Sunami. No murió nadie afortunadamente. Su aislamiento y cultura marítima tradicional los salvó. En la Caleta Perales no quedó ni una de las cincuenta embarcaciones grandes que tenían los pescadores. Motores, redes, artes de pesca todo se lo llevó el mar.

La población de esta Caleta es pequeña, algo así como cien familias o un poco mas. A diferencia de Cobquecura no es cabeza de Municipio. Pertenece al Municipio de Trehuaco, que está muy alejado tanto geográfica como sobre todo culturalmente. No hay aún ni un principio de orden. Nos tocó presenciar la acción de Carabineros, la policía chilena, en situaciones de violencia intrafamiliar extrema. Uno de los jóvenes que conocíamos, Edgardo, quería matar a su mujer, “la Heydi”, por asuntos de variada índole doméstica. Uno puede comprender que en esas circunstancias, durmiendo de cualquier modo en el cerro, se exacerban los conflictos.

La Señora Marta considera con sabiduría que es necesario hacer la nueva población arriba de los cerros. Por cierto que hay propietarios y no existen sitios vacíos. Creemos que las próximas semanas podremos colaborar apoyando a los vecinos en la búsqueda de un nuevo emplazamiento, ver asuntos de propiedad, hacer algunos planos posibles, en fin, apoyarlos frente a las autoridades en esta perspectiva de cambio de ubicación del pueblo. Parece ser razonable.

La cuestión de las lanchas y botes de pesca es mucho más compleja. Uno, por el precio de estos elementos, para lo cual deberán contar con el apoyo del Estado. Otro, porque hasta este momento nadie se atreve a adentrarse en el mar, “la mar” como dicen los pescadores. A ello se agrega la división que hay en el Sindicato de Pescadores como consecuencia de la acción social arrasadora de la Planta de Celulosa  de Nueva Aldea. Como se sabe y hemos escrito, la empresa dividió al sindicato, comprando dirigentes, en fin, rompiendo la organización. Se trataba que la comunidad diera el permiso para que se pudiese enviar los “riles” al mar, esto es, los líquidos tóxicos. Con sorna me decían que “afortunadamente” el conflictivo ducto que lanza los deshechos al mar, también se rompió y la planta está temporalmente detenida. La división de los pescadores por este motivo es fuerte aunque todos son familiares directos y por allí podría haber un principio de acuerdo.

Vamos a tratar de estar presentes por un largo tiempo en ambos lugares, Cobquecura y Caleta Perales e ir viendo el modo cómo acompañar a esas comunidades. Hasta este momento el dinero que se ha recolectado se ha empleado fundamentalmente en medidas de emergencia: agua, remedios, carpas, en fin, asuntos de extrema necesidad. En lo que viene requeriremos de apoyar en áreas cada vez más técnicas y donde la acción del Estado no llega o no tiene capacidad o donde las agencias de beneficencia no actúan. Es lo que nos piden las autoridades locales. Pensamos que en un estrecho dialogar con las personas afectadas podrán ir saliendo las soluciones

Por medio de esta carta quisiéramos agradecer muy sinceramente las muestras de solidaridad y el apoyo financiero que ha comenzado a llegar a la cuenta bancaria para la solidaridad con Cobquecura, y que posibilita realizar estos trabajos. Muchas Gracias
José Bengoa





Historia de la Posta de Salud de Romopulli, Lago Budi, IX Región.

28 01 2010

Francisca Villarroel[i]

Luis Emilio Rojas[ii]

Víctor Gutiérrez[iii]

Bartolomé Calfuleo[iv]

“Hoy en Romopulli, tenemos una posta de salud, si alguien tiene una enfermedad, sabe que cuenta con un espacio cercano en el que será atendido. Llegar a tener una posta de salud en Romopulli no ha sido fácil, ha sido producto del esfuerzo de varias personas de la comunidad y de fuera, que después de muchos años de trabajo lograron instalar definitivamente una posta.”

“Por eso, queremos hacer un reconocimiento a esas personas y recordar la historia de cómo fue la creación de la Posta de Romopulli”


[i] Socióloga, alumna de Magíster de Antropología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y tesista del Proyecto Fondecyt Nº 1095024 “Conmemoraciones y Memorias Subalternas”

[ii]Profesor de Educación Física, alumno del Magíster de Antropología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y tesista del Proyecto Fondecyt N° 1095024 “Conmemoraciones y Memorias Subalternas”.

[iii] Auxiliar Paramédico Posta Rural de Romopulli, Departamento de Salud Municipal, Puerto Saavedra.

[iv] Habitante de Romopulli, Cantautor.





Elecciones en Saavedra

15 12 2009

Francisca Villarroel

Natalia Caniguan

Este domingo, en Chile se vivieron elecciones presidenciales y parlamentarias, la comuna de Saavedra no está ajena a esto, es más los últimos meses había sido visitada constantemente por candidatos a diputados y a senadores, inclusive por uno de los candidatos presidenciales, sus calles al igual como ocurre en el resto del país, estaban llenas de propaganda electoral, se observaron caravanas y actos musicales, puerta a puerta y propaganda por todos lados, incluso en el campo es posible ver letreros en los árboles que ahí existen.

El día de las elecciones, Puerto Saavedra se vuelve el centro del electorado, en él se encuentran los dos principales centros de votaciones, otros dos se encuentran en Puerto Domínguez, por lo que los habitantes de los sectores rurales obligadamente este día deben concurrir a uno de estos centros urbanos, para ello el municipio se encarga de prestar movilización para estos sectores, los buses rurales recorren continuamente la comuna trayendo votantes y regresándolos a sus hogares, no estando ajeno a problemas y a la falta de movilización en ciertos sectores, lo que obliga a las personas a buscar alternativas para poder llegar al pueblo.

Las personas llegan al pueblo con sus mejores tenidas y en familia, las mujeres cargan a sus hijos, los hombres acompañan a sus esposas. Los primeros buses comienzan a llegar desde las 8 de la mañana, razón por la cual los lugares de votación tienen un alto movimiento desde temprana hora, asimismo, es posible destacar que el voto de la gente que viene de los sectores rurales se realiza durante la mañana, mientras que la gente del pueblo asiste a votar pasado el medio día.

Luego de votar las personas pasean por el pueblo mientras esperan salga el bus que los llevará hasta sus casas, el supermercado atiende de manera habitual, por lo que muchos aprovechan de realizar compras para sus hogares; por otra parte, al igual que el Día de Pago, este día se convierte en un momento de encuentro para la gente que viene del campo, todos se saludan en las calles, se preguntan cómo están y cómo están sus familias y se conviene un nuevo encuentro hasta que se produzca el pago de pensiones u otro momento especial.

Los lugares de votación son los dos colegios que se encuentran en Puerto Saavedra, así el Colegio San Sebastián, perteneciente a la Iglesia Católica es el centro de votación de mujeres, mientras que los hombres lo hacen en el Liceo Reino de Suecia, liceo municipal  de la Comuna. En el poblado de Puerto Domínguez se habilitan de igual manera las escuelas ahí existentes para realizar esta labor cívica.

La composición de las mesas de votación presentan todo tipo de habitantes, no hay una diferenciación entre electores mapuche y no mapuche, no obstante, al observar las filas de los votantes, podemos ver como las primeras mesas tanto en hombres como mujeres – nº 1, 2 y 3 – que tienen en sus filas personas de mayor edad, son las que a su vez poseen mayor cantidad de población mapuche, en relación a la no mapuche o a la que habita el pueblo, en las mesas que continúan se reduce la diferencia entre la población, no obstante la predominancia de la población mapuche persiste, en tanto son una mayoría dentro de la población comunal, por lo que su presencia es siempre mayor, ya en las últimas mesas – nº 11, 12 y 13 – observamos población joven, que no necesariamente es habitante de la comuna, son empleados municipales que se han inscrito para votar acá o lo que es más común gente que apoya a algún candidato de la zona y que por esas razones se encuentra inscrito en los registros electorales de la comuna de Saavedra.

Ya en la tarde la gente de los sectores rurales ha vuelto a sus casas, en el momento del conteo de votos, los locales se llenan de gente habitante del pueblo, es un acontecimiento en el que todos participan, se ven personas de todas las edades recorriendo las distintas mesas en los locales de votación. Se observa a los apoderados de mesa – que no necesariamente son gente de la comuna – recorriendo los lugares, cargados de carpetas y papeles, atentos a todo lo que ocurra con los votos, las personas que solo asisten por curiosidad se pasean entre las mesas, muchas conversan entre sí y uno que otro celebra cuando se cuentan los votos.

Alrededor de las 5 de la tarde, ya se comienzan a ver resultados, las primeras mesas que se constituyeron comienzan a contar votos, a partir de ellas es posible comenzar a ver lo que serán los resultados en esta comuna, y que se ratificará con los votos que se contabilicen al terminar la jornada.

En la elección de presidentes se produjo una estrecha competencia entre el candidato de la derecha Sebastián Piñera y el  representante de la Concertación Eduardo Frei, en el conteo de votos de las mesas, la mayoría de uno sobre otro era de alrededor de 10 votos, en algunas solo un voto marcó la diferencia, cada voto resultaba importante en esta votación, en las mesas de mujeres ganó la opción de la concertación, mientras que los hombres, sobre todos los más jóvenes, apoyaron a Piñera, no obstante, lo estrecho de la votación no nos permite encontrar una tendencia que favorezca en demasía a alguno de los candidatos.

En lo que respecta a la elección parlamentaria, que es aquella que tiene relación más directa con el territorio, en tanto son estos candidatos y en específico quienes resulten electos, los que deben trabajar y legislar para producir cambios en la Araucanía, tenemos por una parte los resultados de candidatos a senadores, de un total de siete candidatos, solo dos resultarían electos, de ellos hay representantes de la derecha, concertación, independientes y otros pactos.

La votación de Saavedra se inclinó como mayoría en Eugenio Tuma, representante de la concertación y actual diputado de este distrito, quien tanto en las mesas de votación de hombres y mujeres superó el 40% de la votación, mientras quien lo seguía contaba con un 20% de la votación. El segundo senador electo por Araucanía Sur resultó ser José García Ruminot, quien ya es senador de este distrito y pertenece a Renovación Nacional.

Los votos para senadores de la comuna de Saavedra reflejan a su vez los resultados regionales, puesto quienes resultaron electos efectivamente fueron los dos candidatos ya mencionados, cabe mencionar que fue también alta la votación para Francisco Huenchumilla, candidato con ascendencia mapuche que en Saavedra obtuvo un 20,05% de los votos.

Finalmente la votación de diputados está marcada por la participación de Domingo Ñancupil, ex alcalde de la comuna y por lo tanto conocido por la gente de Saavedra, razón por la cual compite en la mayoría de los votos junto con Joaquín Tuma, quien por primera vez se presentaba a esta elección, sin embargo, su hermano Eugenio es diputado y resultó electo como senador, lo que ayudó a que finalmente resultase electo como diputado del distrito 51. Domingo Ñancupil a pesar del apoyo de la gente de esta comuna, a nivel distrital solo obtiene un 5,94% de los votos. El segundo candidato electo, representa políticamente aRenovación Nacional (RN) y su nombre es José Manuel Edwards, si bien su votación en Saavedra solo llega al 9% de los electores, la existencia del sistema binominal permite su elección, por sobre otros candidatos.

A nivel general y a modo de conclusiones, en lo que se refiere a la votación por los candidatos a presidentes no podemos encontrar una marcada tendencia, pues como ya se expuso, las diferencias de votos son muy pocas, por lo tanto no hay un favoritismo político que se explicite claramente. Ya en los resultados obtenidos en las votaciones de senadores y diputados vemos una clara tendencia de apoyo hacia los candidatos de la concertación, no obstante dicho apoyo también se relaciona con un conocer de manera más personal a los candidatos, puesto que en el caso de Eugenio Tuma, es común contar con su presencia en actos públicos, reuniones de comunidades y en diversas actividades de la comuna, razón por la cual también se traspasa su votación a su hermano, quien se integra a esta participación política.

En el caso de los candidatos de la derecha, su votación a nivel comunal es menor, bordean el 10 a 15%, de todas formas es mayor que la votación por candidatos de otros pactos e independientes, quienes en la mayor parte de los casos no superan el 10%, inclusive obtienen porcentajes de votación mucho menores, exceptuando el caso de Domingo Ñancupil, quien como ya explicamos obtuvo una mayoría de votos dado su pasado como alcalde.





Aniversario de Puerto Saavedra

7 12 2009

Natalia Caniguan

El 5 de diciembre de 1885 se fundó el poblado de Puerto Saavedra y fue nombrado como tal   en honor en ese entonces a quien estaba llevando a cabo la “Pacificación de la Araucanía”,  Cornelio Saavedra. Hoy 5 de diciembre de 2009 se celebran 124 años de ocurrido ese hecho,   el pueblo aun lleva el mismo nombre y un monumento en la Plaza de Puerto Saavedra recuerda a su gente que fue fundada en una misión bélica, mientras se iban radicando sus tierras.

El día 4 de diciembre de este año, se realizó como se hace tradicionalmente todos los años un desfile cívico en la localidad de Puerto Saavedra, esto a fin de conmemorar un nuevo aniversario de la fundación del pueblo, así nuevamente se le recuerda al pueblo mapuche que fueron radicados y brutalmente asesinados en una campaña llamada Pacificación de la Araucanía y cuyos logros era la fundación de ciudades y pueblos que permitiesen traer colonos a estos territorios hasta entonces mapuche, se lleva a cabo así la conmemoración de una historia oscura para el pueblo mapuche.

El desfile realizado como acto conmemorativo, es encabezado por el Alcalde Ricardo Tripainao junto a concejales de la comuna, la Intendenta de la Región y representantes de Iglesias, Carabineros, Bomberos, Dirigentes Mapuche, Candidatos a Diputados, entre otros, todos quienes se encuentran sentados en un escenario situado en el frontis del municipio.

En la Avenida Ejercito, calle principal de Saavedra, vemos un escuadrón de Carabineros, Bomberos, una Banda de Música y como llegan los alumnos de los diversos colegios de la comuna a desfilar, asimismo esperan funcionarios municipales, Juntas de Vecinos, variadas organizaciones y el Club de Huasos de la comuna, quienes son los encargados de dar inicio a esta actividad.

Antes de comenzar el desfile se entona el himno patrio, para luego pasar a oír un discurso del Alcalde de la Comuna, donde se hace mención al avance y progreso que ha vivido Puerto Saavedra, es importante destacar, que en ningún momento del desfile ni de los discursos enunciados, se hace mención a la historia, se celebra y conmemora un hecho, pero no se habla de su contexto, frente a esto cabe preguntarse, ¿será ésta una manera de ocultar o intentar olvidar la historia de la pacificación y ocupación de estas tierras?, ¿se omite el pasado cómo una forma de reconciliación con la historia?.

La historia que se narra en este discurso sitúa los comienzos del actual desarrollo de Saavedra en la ocurrencia del Maremoto el año 60, dicho hito es recordado como un acto fundante del nuevo Puerto Saavedra, lo ocurrido anteriormente es parte del pasado que se ha olvidado, o que al ser lejano no cabe la pena recordar, a pesar de que lo que se celebra en este día es la primera fundación, aquella producida el año 1885, en pleno proceso de Radicación y Pacificación de la Araucanía.

El presente y el progreso de Puerto Saavedra es lo destacable, se señalan todas aquellas inversiones que se han realizado en la comuna y que han contribuido a su desarrollo o al menos a la mejora de ciertos aspectos de la vida cotidiana de las personas, todo esto además cargado de un tinte electoral, que vanagloria el actuar de ciertos políticos en su quehacer por este pueblo.

Luego se realizar el discurso, se lleva a cabo una premiación de parte del Municipio a personas destacadas de la comuna, entre ellas se encuentran Comerciantes, Pescadores, Dirigentes Vecinales, Deportistas, Doctores, Sostenedores de colegios y un Lonko como representante del Pueblo Mapuche, en tanto, constituyen el 65% de la población, por lo tanto son un segmento que debe estar presente, aunque no todos se sientas representados en este tipo de actos.

Una vez concluida la premiación, los alumnos del los distintos colegios realizan un acto folclórico, destacándose bailes de cueca, un baile a la Virgen del Carmen y la representación  de un nguillatun, para integrar de esta manera lo mapuche, no obstante, como se señaló, no deja de ser una representación folclórica de lo que sería la cultura Mapuche, tal como se representa lo huaso y lo nortino.

Ya es hora de dar inicio al desfile, para ello el Club de Huasos saluda a las autoridades y les ofrece vino en cacho, para luego bailar un pie de cueca y de esta manera marcar el comienzo del desfile cívico, del cual participan los diversos grupos de la comuna ya mencionados, una vez que han desfilado todos los entes llamados a participar, donde se incluye la nueva maquinaria adquirida por el municipio, para demostrar así todo lo señalado en el discurso inicial acerca del desarrollo, se dan por finalizadas las actividades, la gente retorna a sus hogares, el Alcalde junto a las otras autoridades se dirige a tomar un “vino de honor”, funcionarios municipales desarman lo que sirvió de escenario y todo vuelve a la normalidad.





Breve Etnografía del 1° de Noviembre en Puerto Saavedra

5 11 2009

Luis Emilio Rojas[1]

 

Una verdadera procesión para quienes visitan a sus difuntos a pie. El cementerio está saliendo del pueblo y subiendo por el camino hacia El Temo, en un alto donde tiene vista general hacia el pueblo y los alrededores. Tan despejado está el día que todos se alegran de poder ver la Isla Mocha (cosa difícil la mayor parte del tiempo por la nubosidad propia de Puerto), a la que se puede acceder generalmente desde Quidico, localidad ubicada en la Comuna de Tirúa.

clip_image002Por supuesto que esta ceremonia no comienza el mismo 1° de noviembre, sino que unos días antes con la venta de flores en las calles y la visita de algunas familias al cementerio a limpiar, ordenar y dejar lista la tumba para poder llegar el domingo a compartir con su ser querido.

Ya durante el camino hacia el cementerio se puede ver gente caminando con bolsas y cajas, algunas con flores, otras con comida. Porque visitar a los suyos implica compartir con ellos. También se ven camionetas subiendo y bajando con los “pickup” llenos de gente y cajas. Lindo camino, por ambos lados lleno de verde desde la planicie hasta los cerros, y con algunas vacas comiendo.

 

clip_image004 Subiendo y ya cerca del cementerio, un poco más abajo se encuentra un descanso con un Cristo crucificado tapado por un pequeño cobertizo y una banca para quién guste acompañarlo.

Llegando a la entrada se ven los autos y camionetas estacionadas, unas pequeños fuegos que calientan el agua para un mate, té o café. Así, aprovechando la sombra del lugar para escapar por un rato del calor que los acompaña. Uno que otro carrito vendiendo jugos, bebidas, cabritas, completos; un pasillo techado con bancas a los lados aprovechadas por las personas que conversan entretenidamente acerca de lo humano y lo divino, y que indica la entrada al cementerio.

Llego cuando se está dando la misa al aire libre. El cura habla por un megáfono a las personas que lo miran y escuchan atentamente. Llaman la atención las primeras tumbas que en su superficie están cubiertas de una arena brillante, que además se encontraba apretada por la lluvia de la noche y de los días anteriores. Lo mismo es aprovechado para hacer figuras con las flores que entierran; se pueden observar corazones hechos tanto con la flor entera como con sus pétalos, sea esta de plástico o natural, rodeando los contornos o sólo con algunas partes, como también simplemente llenando toda la superficie de flores formando una verdadera danza de colores y formas.

clip_image006 Se vislumbran distintos tipos de tumbas. Algunas con cemento en los contornos y paredes donde están relatados los nombres y fechas principales de los difuntos, encontrándose algunas trizaduras en las que se encuentran más abandonadas por el paso del tiempo y la soledad. Otros tienen lo mismo pero con baldosa de distintos colores. Algunas, en vez de arena, tienen pasto sintético dando un extraño pero al fin y al cabo bonito verde. También están las que sólo cuentan con tierra en su exterior y que tienen unas especies de cunas de madera con una cruz en la cabecera que marcan y guardan el espacio del ser querido, algunas de color verde, celeste, barnizadas o también están las que, por el abandono en que se encuentran, ya presentan estados de descomposición, siendo estás las menos.

 

clip_image008 Se observan familias alrededor de las tumbas conversando entre ellos, riendo, adornando y limpiando. Los niños haciendo lo que más les gusta, “jugar”; una mujer que entre palabras y lágrimas, que llegan a sus ojos a través del recuerdo, conversa con el ser querido que se fue. Tan acogedoras son sus palabras y lágrimas que la gente que va conversando, al pasar por ahí, saca un silencio tan respetuoso que me atrevería a decir que es en cierta medida, agradecido por esta mujer.

Termina la misa y comienza el movimiento de las personas hacia sus familiares muertos. Común es escuchar saludos como: “Hola pariente”, “¿Cómo está pariente?”, “Tanto tiempo pariente”, iniciando muchos de ellos la conversación con estos saludos y con la alegría que les produce encontrarse y tener un día tan soleado después de unos cuantos de lluvia. Se multiplican las conversaciones acerca de los familiares que ya partieron o de los “típicos problemas de los vivos”.

Paseándose van los baldes vacíos hacia las llaves, y llenos de vuelta hacia las sepulturas y maceteros. También hacen lo suyo los escobillones y rastrillos en trabajo de limpieza, otros se encargan de pintar los “corralitos” que están determinando el lugar de su familiar.

Por supuesto que todo lo anteriormente descrito ocurre en un cementerio “legal”, porque por el campo están olvidados por la gran mayoría y recordados solo por unos pocos (muy), los antiguos cementerios de las comunidades mapuche, esos donde se enterraban a las personas en cajones hechos con donaciones de los integrantes del mismo lof y donde dirigía su construcción el maestro más afamado del sector (y muchas veces el único). Estos cementerios ya están escondidos, debajo de plantaciones de pinos y eucaliptus, de las nuevas generaciones y solo viven gracias a algunas cruces de pellín (o de sus restos), y también gracias a la memoria de los más antiguos y de quienes respetan y se interesan en conocer sus historias.


[1] Profesor de Educación Física, alumno del Magíster de Antropología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y tesista del Proyecto Fondecyt N° 1095024 “Conmemoraciones y Memorias Subalternas”.





Encuentro de ülkantufe del Territorio Koyawe

5 11 2009

Francisca Villarroel[1]

“Ser ülkantufe viene por la sangre, no es algo que uno se proponga. A la gente que le gusta cantar, lo tiene en el piuke. Hay mucha gente que quiere expresar su canto, pero no tienen el espacio para hacerlo, no están esos espacios. ¿Por qué solamente los winkas tienen que hacer estas cosas? Si nosotros también tenemos capacidades para hacerlo, también tenemos cabeza, mente, los recursos humanos. Eso es lo que estamos haciendo con este encuentro”… (Rosa Huenchulaf, organizadora del Encuentro de Ulkantufe)

¿Alguna vez nos hemos preguntado qué es lo que siente una mujer joven cuando se le avisa que va a ser machi? ¿Cuántas dudas, emociones, sentimientos pueden pasar por su cabeza? ¿O qué siente una mujer mapuche de avanzada edad, cuando observa que, pese a tener tanta sabiduría y conocimiento, ya no es capaz de atraer a hombres como lo hacía cuando era joven y carente de conocimientos? Temas como estos fueron expresados por los ülkantufe en el encuentro realizado el sábado 24 de octubre en la comunidad Coipuco, ubicada camino a Catripulli en la comuna de Carahue, al que tuvimos la suerte de asistir. En él, personas mapuche cantaron sus propios sentimientos para otros mapuche. Lo especial es que esas temáticas fueron expresadas en mapudungún a través del canto de hombres y mujeres de diferentes comunidades que se atrevieron a expresar sus sentimientos a una gran cantidad de espectadores, entre los que nos encontrábamos nosotros.

El encuentro se realizó como parte de un Proyecto Fondart ganado por los integrantes de la comunidad Coipuco, quienes están realizando iniciativas para fortalecer su cultura y la lengua mapuche. El principal objetivo es difundir, promover y poner en vigencia el idioma a través del canto, que es el vehículo privilegiado para transmitir la cultura. Así, los integrantes de la comunidad decidieron invitar a varios ülkantufe de zonas cercanas (Rimeco, Kechukawin, Catripulli, Koyawe, Millapuray, entre otros) quienes asistieron a este encuentro y mostraron su canto a todos los presentes.

 

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Breve etnografía del encuentro

Llegamos al encuentro invitados por Joel Maripil, un músico mapuche de Kechukawin que participaría con su canto. Era un día bastante lluvioso, y para muchas personas fue difícil acceder a aquella comunidad, ya que se encuentra bastante aislada y los caminos mojados por la lluvia eran difíciles de transitar. Incluso algunos buses quedaron estancados en el barro, por lo que varios invitados no pudieron llegar, entre ellos, integrantes de al menos dos comunidades cercanas. Pese a eso hubo una gran convocatoria y asistimos más de 100 personas, principalmente mapuches de mayor edad, aunque también bastantes niños. Parecía haber un alto interés de las comunidades por lo que se trataría en este encuentro.

clip_image008Desde el comienzo el encuentro estuvo marcado por un aire de solemnidad, llamando la atención lo ceremonioso de la actividad, su carácter familiar y el respeto de todos los asistentes, quienes estaban ubicados al aire libre junto a una sede social, entre árboles de todo tipo y lomas cubiertas de pasto. La mayoría de las personas estaban sentadas sobre sillas húmedas, formando un semicírculo que miraba hacia un espacio donde había un micrófono y un cartel que anunciaba los objetivos del encuentro: “Proyecto Promoción y difusión del mapuzungun a través del ül (canto mapuche) en el territorio Koyawe”. Todos sentados bajo la lluvia y sobre la tierra mojada. Principalmente niños, adultos y adultos mayores, vestidos con sus trajes tradicionales; las mujeres con trapelacucha y los hombres con manta y trarilonko.

El encuentro comenzó con un Llellipun, ceremonia mapuche que da inicio a todo acto importante. De pie, reunidos todos adelante y en silencio, participamos en esta ceremonia, escuchando y observando a quienes la dirigían. Ellos cantaban y hablaban acompañados por un kultrun. Luego los niños y niñas presentaron una obra de teatro sobre la sabiduría de los ancianos, a veces poco reconocida por los mismos adultos. Después comenzaron a pasar adelante los/as ülkantufe uno/a por uno/a, personas de diferentes edades y orígenes, quienes nos deleitaron con su canto. Algunos solos, otros acompañados por sus hijos o por algún instrumento, ya fuera kultrún, trompe o trutruka. Sólo se hablaba y cantaba en mapudungún, salvo algunas veces en que después de cantados, se traducían los ül para aquellos pocos que no entendíamos el mapudungún.

clip_image002[7]Las canciones eran diversas, cada una tenía su historia particular y solían dejar algún tipo de enseñanza. Provenientes de diferentes comunidades, los ülkantufe se refirieron a través del ül a su historia, viajes de sus antepasados a Argentina, vida y costumbres mapuche, amor, envidia, sentimientos de una machi, entre otros temas. Todo el público escuchaba atento, nada interrumpía el canto salvo algunas trutrukas que sonaban cada cierto tiempo y los niños que jugaban y reían a lo lejos. Así, en las aproximadas 5 horas que duró el encuentro, sólo se escucharon alternadamente las palabras en mapudungún de los organizadores y participantes del evento, los cantos de los ülkantufe, el afafan del público y los gritos de los niños.

Pese a la lluvia, el encuentro fue hermoso y contó con la asistencia de muchas personas, quienes escucharon atentamente las palabras y el canto de todos y todas las participantes. Incluso algunas personas nos comentaban con emoción que un encuentro de ülkantufe no es común en estos días, ya que no suelen realizarse encuentros en los que sólo el canto sea el centro de atención, pese a que la música y la poesía son parte integral de la cultura mapuche y están presentes en casi todo acto público o doméstico.

El ül, como nos decía Miguel Treumun -ülkantufe y organizador del encuentro-, “permite que no haya distracciones en lo que se quiere transmitir. Con el canto el idioma sale más bonito, las palabras salen más expresivas, afectivas”. A través del ül, al mismo tiempo que se está recuperando el idioma, se está transmitiendo cultura.

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[1] Socióloga de la Universidad de Chile, alumna del Magíster de Antropología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y tesista del Proyecto Fondecyt N° 1095024 “Conmemoraciones y Memorias Subalternas”.