Rememorando el Maremoto de 1960 en Puerto Saavedra.

25 05 2010

Natalia Caniguan V.[1]

Este 22 de mayo se conmemoraron 50 años de la ocurrencia del mayor terremoto y maremoto que ha asolado las costas chilenas, su recuerdo aún pervive en la memoria de los habitantes de Puerto Saavedra y se ha vuelto más latente aun producto del terremoto del 27 de febrero recién pasado, el que revivió en la población de Saavedra el temor de que se volviese a repetir la historia.

No cabe duda que el hecho de mayor trascendencia en la historia de Puerto Saavedra, fue la ocurrencia del terremoto y maremoto del año 1960, dicho suceso aún se encuentra vigente dentro de los recuerdos de sus  habitantes, siendo común poder oír comentarios que hacen alusión a como era el pueblo antes de que se produjera la “salida del mar”, ya que tras la ocurrencia de dicha catástrofe, se produjeron grandes cambios dados los niveles de destrucción alcanzados.

El terremoto que se produjo a las 14:55 hrs, tuvo una intensidad de 9,5 grados en la escala Richter y una duración que alcanzó los 10 minutos. No obstante, los temblores comenzaron el día 21 de mayo, sin embargo, la salida de mar producto del terremoto solo se  produjo el día 22 de mayo en la tarde; la gente frente a lo que estaba sucediendo comenzó a arrancar hacia los cerros, huyendo especialmente hacia el cerro Stella Maris, lugar en que se encuentra el cementerio de Puerto Saavedra; todos quienes ahí llegaban comenzaban a organizarse y realizar ollas comunes para poder alimentarse, nadie sabía con certeza que es lo que podría ocurrir.

Primero fueron unos temblores, vinieron tres temblores, uno a las 6 de la mañana, el otro como a las dos de la tarde y el grande que salió el mar a las tres y tanto (…) así desesperados llegábamos a gritar, toda la gente lloraba, a cada rato temblaba y se abría la tierra…las casas quedaron aquí por toda esta orilla de los cerros…[2]

Con el paso de las horas y al poder observar las dimensiones que alcanzó el maremoto,  las personas fueron trasladadas a albergues que se crearon en Carahue y Nueva Imperial; asimismo, una vez que se calmó la situación se instaló en el pueblo el Regimiento Tucapel, el cual estaba encargado del orden y de controlar el acceso de la gente al pueblo, para evitar así los saqueos; por supuestos quienes eran más vigilados, eran los campesinos mapuche que iban al pueblo.

Hasta ese entonces, Puerto Saavedra se emplazaba como un puerto fluvial que contaba con gran cantidad de servicios tales como Banco Estado, Correos de Chile, Juzgado del Crimen, Hospital, además de grandes tiendas comerciales, hoteles y existiendo inclusive fabricas de elaboración de conservas y otros. Puerto Saavedra era un lugar de comercio, esto básicamente por ser un puerto al cual llegaban vapores que traían y llevaban productos desde y hacia otras ciudades.

El maremoto sin embargo cambió abruptamente la geografía de este puerto y con ello alteró el desarrollo que hasta ese entonces se había producido. El cambio más significativo y de mayor importancia fue el cambio en el acceso al mar, que trajo como consecuencia directa el fin del comercio y transporte fluvial existente, sumado a esto, la destrucción de las casas y edificios públicos llevó a que se creara y comenzara a construir un nuevo Puerto Saavedra, esta vez el río Imperial y el mar de sus costas solo serían un atractivo balneario para turistas. Tras el terremoto y posterior tsunami solo quedaron algunas casas en pie y las palmeras de la casa  de uno de los colonos de ese tiempo, la familia Lüer; hoy en día es posible apreciar algunas ruinas que persisten a pesar de la erosión del agua y el desamparo en el que han estado todo este tiempo.

Sacrificio en el Budi.

Otro hecho que se encuentra en la memoria de las personas, es el sacrificio que se produjo en el Budi, los mapuche, producto del temor que les causó el terremoto y el maremoto y como forma de calmar a la naturaleza, decidieron realizar un sacrificio humano, entregando al mar el cuerpo de un niño de la zona; dicho sacrificio se realizó en el Cerro La Mesa.

Cuando hubo terremoto, no hallaron la gente pa donde cortar, cerrito por cerrito, cerrito por cerrito,  y ese donde sacrificaron al niño, ese cerro se salvó, quedó, tiene otro nombre pero es más conocido como cerro La Mesa, ahí mataron al niño, le sacaron la cabecita, el niño pedía dicen, pero yo no escuche muy bien, yo me arranqué, decía para que me van a matar si yo te sirvo abuelo, a mi no me puede matar, toma a un cordero para sacrificar, llegó el otro y le cortó el brazo y como todavía saltaba su cabecita, al pobrecito lo tiraron al mar; pero no voy a mentir, como que la mar se contuvo, se sujetó(…[3])

Este hecho quedó registrado en ese entonces como noticia en la Revista Vea, hubo un gran revuelo por todo lo ocurrido, nadie podía entender por qué un niño debía ser la ofrenda para realizar el sacrificio, por qué no un animal como suele hacerse en otro tipo de ritos. Todo esto llevó a que la Machi que realizó el sacrificio en conjunto con parientes del menor fuesen detenidos y enjuiciados, sin embargo, tras dos años de juicio son declarados inocentes, señalando en ese entonces que “habían actuado bajo los influjos de una fuerza psíquica irresistible e impulsados por un miedo insuperable[4]

La historia del menor ofrecido en sacrificio cuenta que era un pequeño de 5 años, llamado José Luis Painecur, según lo que recuerda la gente, el niño debía ser huérfano, y este menor se encontraba bajo el cuidado de su abuelo, ya que su madre estaba trabajando como “nana” en Santiago, por lo que podía ser ofrendado al mar para que este calmase su furia.

Este hecho es silenciado por la población, la percepción de la gente del pueblo respecto al sacrificio ocurrido es negativa, suelen tratar de justificarla frente a los otros, como un acto de los mapuches y de su cultura, sin embargo, existe un gran reproche a lo que ahí aconteció ya que se critica que la victima haya tenido que ser un niño pequeño, quizás de haber sido un animal el que se ofreciese a la naturaleza no existiría el reproche y silenciamiento que hay de esta historia.

Conmemoraciones.

La tragedia vivida en el año 60, persiste  en la memoria de los pobladores de Puerto Saavedra, sus nuevas generaciones a pesar de no haber vivido dicha experiencia hacen suyo el relato de lo acontecido como si hubiesen estado presentes.

Para conmemorar este nuevo aniversario de la tragedia del año 60, el día sábado se desarrollaron actividades organizadas por el municipio de Puerto Saavedra para recordar lo acontecido 50 años atrás. Antes de comenzar la actividad, se vivió un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas del maremoto, para luego dar paso a la exhibición de un video en el que sobrevivientes del terremoto y maremoto contaban sus experiencias de lo vivido aquel 22 de mayo, asimismo, se homenajeó y se les hizo entrega de presentes a personas que vivieron dicha catástrofe, todos ya adultos mayores que aun viven en Puerto Saavedra.

Por otra parte, se procedió a inaugurar un memorial – que se instalará en la plaza de armas de la comuna – en el que están plasmados los nombres de las víctimas de esta catástrofe, en total fueron 50 personas de la comuna las fallecidas, sin embargo, las pérdidas materiales afectaron a prácticamente toda su población, dichas pérdidas y la magnitud de lo acontecido era posible observarlo en una muestra fotográfica realizada este mismo día, para que los vecinos recordasen y conociesen lo que ocurrió en ese entonces.

Sin duda que este aniversario del terremoto y maremoto fue de gran importancia para los pobladores de Saavedra, los recuerdos de dicha catástrofe no han sido relegados al olvido, es más, siempre los lugareños están recordando esa historia que cambió el devenir del pueblo y dio paso a la fundación de lo que es actualmente Puerto Saavedra, no es posible concebir la historia de este lugar y la idiosincrasia de sus habitantes sin hacer mención al maremoto, cambió en todo sentido la vida de este pueblo, se pasó de ser  una ciudad prospera en pleno auge de desarrollo a una localidad que debió renacer y reinventarse, sus pescadores ahora miran el mar, pero no entran en él, las poblaciones de casas se emplazan sobre los cerros mirando desde la altura el mar, el rio que en ese entonces era un medio de comunicación y transporte hoy corren tranquilas sus aguas calmas y en la temporada estival sirve de balneario para turistas que llegan a la zona, mientras todos esperan como volver a ese desarrollo anhelado y en algún futuro volver a tener un puerto como el de antaño.


[1] Los relatos y la historia narrada provienen de entrevistas realizadas el año 2005 en el marco  de la realización de la práctica profesional, dentro del proyecto Fondecyt Identidad e Identidades. La construcción de la diversidad en Chile,

[2] Entrevista año 2005

[3] Entrevista año. 2005

[4] Diario Austral. Lunes 24 de mayo de 2010. Pág. 3





Proyecto Taller Escuela Mariano Latorre para la reconstrucción patrimonial de Cobquecura luego del Terremoto de Chile en Febrero de 2010.

29 04 2010

 

 

Video realizado por Damián Duque, alumno tesista de la Escuela de Antropología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Se trata de una presentación del Proyecto Taller Escuela Mariano Latorre para la reconstrucción patrimonial de Cobquecura, epicentro del terremoto ocurrido en Chile el pasado 27 de febrero de 2010.





Historia de la Posta de Salud de Romopulli, Lago Budi, IX Región.

28 01 2010

Francisca Villarroel[i]

Luis Emilio Rojas[ii]

Víctor Gutiérrez[iii]

Bartolomé Calfuleo[iv]

“Hoy en Romopulli, tenemos una posta de salud, si alguien tiene una enfermedad, sabe que cuenta con un espacio cercano en el que será atendido. Llegar a tener una posta de salud en Romopulli no ha sido fácil, ha sido producto del esfuerzo de varias personas de la comunidad y de fuera, que después de muchos años de trabajo lograron instalar definitivamente una posta.”

“Por eso, queremos hacer un reconocimiento a esas personas y recordar la historia de cómo fue la creación de la Posta de Romopulli”


[i] Socióloga, alumna de Magíster de Antropología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y tesista del Proyecto Fondecyt Nº 1095024 “Conmemoraciones y Memorias Subalternas”

[ii]Profesor de Educación Física, alumno del Magíster de Antropología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y tesista del Proyecto Fondecyt N° 1095024 “Conmemoraciones y Memorias Subalternas”.

[iii] Auxiliar Paramédico Posta Rural de Romopulli, Departamento de Salud Municipal, Puerto Saavedra.

[iv] Habitante de Romopulli, Cantautor.





Breve Etnografía del 1° de Noviembre en Puerto Saavedra

5 11 2009

Luis Emilio Rojas[1]

 

Una verdadera procesión para quienes visitan a sus difuntos a pie. El cementerio está saliendo del pueblo y subiendo por el camino hacia El Temo, en un alto donde tiene vista general hacia el pueblo y los alrededores. Tan despejado está el día que todos se alegran de poder ver la Isla Mocha (cosa difícil la mayor parte del tiempo por la nubosidad propia de Puerto), a la que se puede acceder generalmente desde Quidico, localidad ubicada en la Comuna de Tirúa.

clip_image002Por supuesto que esta ceremonia no comienza el mismo 1° de noviembre, sino que unos días antes con la venta de flores en las calles y la visita de algunas familias al cementerio a limpiar, ordenar y dejar lista la tumba para poder llegar el domingo a compartir con su ser querido.

Ya durante el camino hacia el cementerio se puede ver gente caminando con bolsas y cajas, algunas con flores, otras con comida. Porque visitar a los suyos implica compartir con ellos. También se ven camionetas subiendo y bajando con los “pickup” llenos de gente y cajas. Lindo camino, por ambos lados lleno de verde desde la planicie hasta los cerros, y con algunas vacas comiendo.

 

clip_image004 Subiendo y ya cerca del cementerio, un poco más abajo se encuentra un descanso con un Cristo crucificado tapado por un pequeño cobertizo y una banca para quién guste acompañarlo.

Llegando a la entrada se ven los autos y camionetas estacionadas, unas pequeños fuegos que calientan el agua para un mate, té o café. Así, aprovechando la sombra del lugar para escapar por un rato del calor que los acompaña. Uno que otro carrito vendiendo jugos, bebidas, cabritas, completos; un pasillo techado con bancas a los lados aprovechadas por las personas que conversan entretenidamente acerca de lo humano y lo divino, y que indica la entrada al cementerio.

Llego cuando se está dando la misa al aire libre. El cura habla por un megáfono a las personas que lo miran y escuchan atentamente. Llaman la atención las primeras tumbas que en su superficie están cubiertas de una arena brillante, que además se encontraba apretada por la lluvia de la noche y de los días anteriores. Lo mismo es aprovechado para hacer figuras con las flores que entierran; se pueden observar corazones hechos tanto con la flor entera como con sus pétalos, sea esta de plástico o natural, rodeando los contornos o sólo con algunas partes, como también simplemente llenando toda la superficie de flores formando una verdadera danza de colores y formas.

clip_image006 Se vislumbran distintos tipos de tumbas. Algunas con cemento en los contornos y paredes donde están relatados los nombres y fechas principales de los difuntos, encontrándose algunas trizaduras en las que se encuentran más abandonadas por el paso del tiempo y la soledad. Otros tienen lo mismo pero con baldosa de distintos colores. Algunas, en vez de arena, tienen pasto sintético dando un extraño pero al fin y al cabo bonito verde. También están las que sólo cuentan con tierra en su exterior y que tienen unas especies de cunas de madera con una cruz en la cabecera que marcan y guardan el espacio del ser querido, algunas de color verde, celeste, barnizadas o también están las que, por el abandono en que se encuentran, ya presentan estados de descomposición, siendo estás las menos.

 

clip_image008 Se observan familias alrededor de las tumbas conversando entre ellos, riendo, adornando y limpiando. Los niños haciendo lo que más les gusta, “jugar”; una mujer que entre palabras y lágrimas, que llegan a sus ojos a través del recuerdo, conversa con el ser querido que se fue. Tan acogedoras son sus palabras y lágrimas que la gente que va conversando, al pasar por ahí, saca un silencio tan respetuoso que me atrevería a decir que es en cierta medida, agradecido por esta mujer.

Termina la misa y comienza el movimiento de las personas hacia sus familiares muertos. Común es escuchar saludos como: “Hola pariente”, “¿Cómo está pariente?”, “Tanto tiempo pariente”, iniciando muchos de ellos la conversación con estos saludos y con la alegría que les produce encontrarse y tener un día tan soleado después de unos cuantos de lluvia. Se multiplican las conversaciones acerca de los familiares que ya partieron o de los “típicos problemas de los vivos”.

Paseándose van los baldes vacíos hacia las llaves, y llenos de vuelta hacia las sepulturas y maceteros. También hacen lo suyo los escobillones y rastrillos en trabajo de limpieza, otros se encargan de pintar los “corralitos” que están determinando el lugar de su familiar.

Por supuesto que todo lo anteriormente descrito ocurre en un cementerio “legal”, porque por el campo están olvidados por la gran mayoría y recordados solo por unos pocos (muy), los antiguos cementerios de las comunidades mapuche, esos donde se enterraban a las personas en cajones hechos con donaciones de los integrantes del mismo lof y donde dirigía su construcción el maestro más afamado del sector (y muchas veces el único). Estos cementerios ya están escondidos, debajo de plantaciones de pinos y eucaliptus, de las nuevas generaciones y solo viven gracias a algunas cruces de pellín (o de sus restos), y también gracias a la memoria de los más antiguos y de quienes respetan y se interesan en conocer sus historias.


[1] Profesor de Educación Física, alumno del Magíster de Antropología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y tesista del Proyecto Fondecyt N° 1095024 “Conmemoraciones y Memorias Subalternas”.





Encuentro de ülkantufe del Territorio Koyawe

5 11 2009

Francisca Villarroel[1]

“Ser ülkantufe viene por la sangre, no es algo que uno se proponga. A la gente que le gusta cantar, lo tiene en el piuke. Hay mucha gente que quiere expresar su canto, pero no tienen el espacio para hacerlo, no están esos espacios. ¿Por qué solamente los winkas tienen que hacer estas cosas? Si nosotros también tenemos capacidades para hacerlo, también tenemos cabeza, mente, los recursos humanos. Eso es lo que estamos haciendo con este encuentro”… (Rosa Huenchulaf, organizadora del Encuentro de Ulkantufe)

¿Alguna vez nos hemos preguntado qué es lo que siente una mujer joven cuando se le avisa que va a ser machi? ¿Cuántas dudas, emociones, sentimientos pueden pasar por su cabeza? ¿O qué siente una mujer mapuche de avanzada edad, cuando observa que, pese a tener tanta sabiduría y conocimiento, ya no es capaz de atraer a hombres como lo hacía cuando era joven y carente de conocimientos? Temas como estos fueron expresados por los ülkantufe en el encuentro realizado el sábado 24 de octubre en la comunidad Coipuco, ubicada camino a Catripulli en la comuna de Carahue, al que tuvimos la suerte de asistir. En él, personas mapuche cantaron sus propios sentimientos para otros mapuche. Lo especial es que esas temáticas fueron expresadas en mapudungún a través del canto de hombres y mujeres de diferentes comunidades que se atrevieron a expresar sus sentimientos a una gran cantidad de espectadores, entre los que nos encontrábamos nosotros.

El encuentro se realizó como parte de un Proyecto Fondart ganado por los integrantes de la comunidad Coipuco, quienes están realizando iniciativas para fortalecer su cultura y la lengua mapuche. El principal objetivo es difundir, promover y poner en vigencia el idioma a través del canto, que es el vehículo privilegiado para transmitir la cultura. Así, los integrantes de la comunidad decidieron invitar a varios ülkantufe de zonas cercanas (Rimeco, Kechukawin, Catripulli, Koyawe, Millapuray, entre otros) quienes asistieron a este encuentro y mostraron su canto a todos los presentes.

 

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Breve etnografía del encuentro

Llegamos al encuentro invitados por Joel Maripil, un músico mapuche de Kechukawin que participaría con su canto. Era un día bastante lluvioso, y para muchas personas fue difícil acceder a aquella comunidad, ya que se encuentra bastante aislada y los caminos mojados por la lluvia eran difíciles de transitar. Incluso algunos buses quedaron estancados en el barro, por lo que varios invitados no pudieron llegar, entre ellos, integrantes de al menos dos comunidades cercanas. Pese a eso hubo una gran convocatoria y asistimos más de 100 personas, principalmente mapuches de mayor edad, aunque también bastantes niños. Parecía haber un alto interés de las comunidades por lo que se trataría en este encuentro.

clip_image008Desde el comienzo el encuentro estuvo marcado por un aire de solemnidad, llamando la atención lo ceremonioso de la actividad, su carácter familiar y el respeto de todos los asistentes, quienes estaban ubicados al aire libre junto a una sede social, entre árboles de todo tipo y lomas cubiertas de pasto. La mayoría de las personas estaban sentadas sobre sillas húmedas, formando un semicírculo que miraba hacia un espacio donde había un micrófono y un cartel que anunciaba los objetivos del encuentro: “Proyecto Promoción y difusión del mapuzungun a través del ül (canto mapuche) en el territorio Koyawe”. Todos sentados bajo la lluvia y sobre la tierra mojada. Principalmente niños, adultos y adultos mayores, vestidos con sus trajes tradicionales; las mujeres con trapelacucha y los hombres con manta y trarilonko.

El encuentro comenzó con un Llellipun, ceremonia mapuche que da inicio a todo acto importante. De pie, reunidos todos adelante y en silencio, participamos en esta ceremonia, escuchando y observando a quienes la dirigían. Ellos cantaban y hablaban acompañados por un kultrun. Luego los niños y niñas presentaron una obra de teatro sobre la sabiduría de los ancianos, a veces poco reconocida por los mismos adultos. Después comenzaron a pasar adelante los/as ülkantufe uno/a por uno/a, personas de diferentes edades y orígenes, quienes nos deleitaron con su canto. Algunos solos, otros acompañados por sus hijos o por algún instrumento, ya fuera kultrún, trompe o trutruka. Sólo se hablaba y cantaba en mapudungún, salvo algunas veces en que después de cantados, se traducían los ül para aquellos pocos que no entendíamos el mapudungún.

clip_image002[7]Las canciones eran diversas, cada una tenía su historia particular y solían dejar algún tipo de enseñanza. Provenientes de diferentes comunidades, los ülkantufe se refirieron a través del ül a su historia, viajes de sus antepasados a Argentina, vida y costumbres mapuche, amor, envidia, sentimientos de una machi, entre otros temas. Todo el público escuchaba atento, nada interrumpía el canto salvo algunas trutrukas que sonaban cada cierto tiempo y los niños que jugaban y reían a lo lejos. Así, en las aproximadas 5 horas que duró el encuentro, sólo se escucharon alternadamente las palabras en mapudungún de los organizadores y participantes del evento, los cantos de los ülkantufe, el afafan del público y los gritos de los niños.

Pese a la lluvia, el encuentro fue hermoso y contó con la asistencia de muchas personas, quienes escucharon atentamente las palabras y el canto de todos y todas las participantes. Incluso algunas personas nos comentaban con emoción que un encuentro de ülkantufe no es común en estos días, ya que no suelen realizarse encuentros en los que sólo el canto sea el centro de atención, pese a que la música y la poesía son parte integral de la cultura mapuche y están presentes en casi todo acto público o doméstico.

El ül, como nos decía Miguel Treumun -ülkantufe y organizador del encuentro-, “permite que no haya distracciones en lo que se quiere transmitir. Con el canto el idioma sale más bonito, las palabras salen más expresivas, afectivas”. A través del ül, al mismo tiempo que se está recuperando el idioma, se está transmitiendo cultura.

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[1] Socióloga de la Universidad de Chile, alumna del Magíster de Antropología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y tesista del Proyecto Fondecyt N° 1095024 “Conmemoraciones y Memorias Subalternas”.





Huequetrumao

9 09 2009

El Proyecto Identidades realizó un Debate Grupal en la ciudad de Quellón al que se invitó a miembros y dirigentes de varias comunidades Huilliches, entre ellas Huequetrumao. Allí se relató con detalle el largo conflicto de tierras y la actual situación con las propiedades de los hermanos Aylwin Chiorrini, Jeremías Henderson y el Parque Tantauco propiedad de Sebastián Piñera. El 13 de Agosto fue presentado el Documental en la Comunidad Huequetrumao y la reacción de los participantes fue registrada (Huequetrumao III). Allí señalaron la voluntad de dar a conocer publicamente este documental. El sitio dónde se ha instalado es la página oficial de la Junta General de Caciques de Chiloé (Futahuillimapu de Chilwe)





CONMEMORACIONES Y MEMORIAS SUBALTERNAS

1 03 2009

El Profesor José Bengoa Cabello se ha adjudicado el Proyecto Fondecyt Nº 1095024 "Conmemoraciones y Memorias Subalternas". El proyecto durará tres años (2009-2011) y abordará la relación entre los discursos de identidad nacional en el contexto del bicentenario, con aquellas realidades socioculturales olvidadas y amenazadas por estos discursos: el mundo indígena, el mundo campesino y el mundo de la pesca artesanal.

Exposición General del problema

Uno de los aspectos de mayor interés en la Antropología, la Historia y los Estudios Culturales actuales es la relación que existe entre el o los “Discursos de la Nación” o acerca de la Nación y las diferentes “Memorias Subalternas” que coexisten con cada vez más fuerza y presencia en las sociedades modernas, por lo general multiculturales.

El Discurso de la Nación se expresa con especial claridad en los momentos “conmemorativos”. Estos se producen en los ciclos rituales anuales en que la Memoria de la Nación, es “representada”, por ejemplo en Chile el 21 de mayo, 18 y 19 de septiembre, entre otros. El Bicentenario de la República en el año 2010, será un período particularmente pertinente para que se exprese el o los discursos de la Nación. En estos actos institucionalizados las memorias subalternas no solo suelen no tener cabida sino que son silenciadas. Al nivel de la cultura, de los hechos simbólicos, esta sección de la población, es marginalizada, apareciendo como parte no integrante de la Nación. Se produce una contradicción al nivel de los sistemas simbólicos de integración social.

Las “formas de recordar” tienen una relación muy estrecha con las formas de construir una sociedad. Como es bien sabido, las memorias son un conjunto de recuerdos, olvidos y silencios y nada en ello es gratuito (y sin consecuencias). La Memoria es un articulador de identidades y es evidente que expresa los juegos del poder social y político. El Centenario de la República (1910), fue de tal modo aprisionado por la oligarquía de Santiago, que dejó fuera no solo a las oligarquías regionales, sino a todos los sectores medios y obreros emergentes, quienes fueron los actores sociales determinantes en la Historia del Siglo XX. Fue un caso de “Conmemoración excluyente”. Analizar las “Conmemoraciones del Bicentenario” bajo estos elementos teóricos, es uno de los objetivos de este Proyecto.

La sociedad chilena vive un período marcado por la “Modernización compulsiva”. El valor de mayor importancia social es el crecimiento económico, la transformación productiva, la innovación. Muchas comunidades históricas, ligadas a actividades y oficios de mucha importancia, se ven amenazadas por esta acción avasalladora. En este contexto de conflicto entre “Modernización y Comunidad”, surge en estos espacios la necesidad de recurrir a la Memoria, de modo de establecer un marco adecuado para la reafirmación de sus identidades, de sus pasados, presentes y futuros inciertos. Las Memorias Subalternas requieren establecer relatos capaces de ser representados de modo de pasar a un nivel de silencio e inexistencia. La Antropología tiene un papel de la mayor importancia en este proceso.

El concepto de “Memorias Subalternas” se ha ocupado principalmente ligado a los Derechos Humanos. Se refiere a aquellos episodios silenciados por la sociedad o por sus discursos oficiales. Situaciones en las que se quiere olvidar el conflicto, represiones, muertes, asesinatos, desapariciones etc…Numerosos estudios sobre la “Memoria” se han realizado desde esta perspectiva.(“El Lugar de la memoria”, J.Bengoa) . En segundo lugar, se ha empleado el concepto en los “Estudios Indígenas”. Se señala que estas memorias, las de “los vencidos”, no han sido incorporadas a los relatos de la Nación, por el contrario han sido cubiertos por un “manto de olvido” (“La Memoria Olvidada”). El concepto no ha sido ocupado del mismo modo para otros sectores sociales, cuyas memorias tampoco tienen cabida en el “Discurso de la Nación” –al menos en el caso de Chile. En nuestro caso, hemos escogido entre otros, los campesinos y pescadores. Pareciera del mayor interés ampliar el campo hacia estos sectores.

Muchas veces se produce una contradicción y lucha entre las Memorias oficiales y subalternas. En el terreno de la historiografía chilena existe sin duda una “batalla por la memoria” (A. Illanes). Ya Chesneaux nos señaló hace años que “no se puede hacer tabla rasa de la Historia” y llamaba a los intelectuales a comprender que “el control del pasado es la condición para la construcción del futuro”. No pareciera ser demasiado aventurado sostener que en un ambiente de conmemoraciones, la lucha por el control de la memoria nacional será un asunto de la mayor importancia e interés.

Aspectos nuevos a desarrollar

Consideramos que la Antropología -particularmente en Chile- debe hacer un esfuerzo teórico y metodológico para relacionar los sectores y sujetos de estudio tradicionales a los que se ha dedicado, indígenas, comunidades, grupos aislados, con los grandes temas y problemas de la sociedad. La cuestión de La Nación y su integración o desintegración como cuerpo cierto y simbólico, es sin duda hoy por hoy uno de los asuntos sociales y culturales de la mayor importancia. Comprender las memorias subalternas en el contexto más amplio de los discursos y conmemoraciones del Estado, nos parece que es un marco que cambia radicalmente los estudios circunscritos a la comunidad.

Los tres sectores que se han tomado para esta investigación tienen una relación de no integración con el Estado, marcada o por el olvido o el conflicto. Analizar las memorias subalternas desde esta perspectiva es un punto de vista nuevo a desarrollar que debería entregar significativos resultados:

Los campesinos (“Memorias de la Hacienda”) desaparecieron del escenario social de Chile. Fue el movimiento protagónico de los cambios mas importantes que existieron en el país en la segunda mitad del siglo veinte, el fin de las Haciendas y la Reforma Agraria. Hoy no tienen presencia, ni en los relatos, ni en las políticas sociales, ni mucho menos en la “Memoria de la Nación”. Su no presencia está marcada por el olvido. No es casualidad que allí lo que predomina es la “nostalgia”, como un tipo de recuerdo afectivo, dolido y apreciativo de un tiempo que fue mejor que el actual, o a lo menos donde había protagonismo.

Los pescadores (“Memorias de la Costa”) representan a miles de miles de personas en uno de los oficios (sino el oficio) más antiguo y digno del país. Sometidos a presiones y amenazas, producto de los procesos de modernización interna (por ejemplo, cambios en los sistemas de pesca, agotamiento de los recursos, etc..), y externa (empresas pesqueras, empresas de celulosa, conflictos ambientales, etc…) su relación con el Estado y la Sociedad es de exterioridad. Las Caletas en general están marcadas por la “amenaza y el conflicto”. Amenaza a que la actividad pesquera termine, ya sea por agotamiento natural de los recursos, agotamiento producto de la acción externa o leyes que impidan el trabajo de los pescadores artesanales. Las tres Caletas elegidas para el estudio presentan un nivel muy alto de conflictividad.

Los indígenas, (“Memorias de la comunidad”), son el tercer sector que se ha tomado para la comprensión de los fenómenos del papel de las “memorias subalternas” en la sociedad chilena de inicios del siglo veintiuno. No cabe mucha duda que su presencia, memorias y discursos no están presentes en los discursos conmemorativos o si lo están es de modo estereotipado, recurso al pasado heroico. En esta investigación se ha escogido un área homogéneamente indígena, la que rodea el lago Budi y que ha tenido en los últimos 15 años, un lento pero persistente proceso de modernización. La electrificación rural y domiciliaria ocurrida a fines de los noventa es el punto de mayor importancia. Cambios a nivel de la vida cotidiana, escolarización creciente, comunicaciones, transformaciones en los sistemas de poder local, etc…plantean un desafío de la mayor importancia para este sector.

Los usos y “abusos” (Todorov) de la Memoria y en este caso de las Memorias Subalternas es un tema nuevo de la mayor importancia. En los tres casos a estudiar se perciben procesos de construcción y re-construcción de las memorias. Pareciera ser una condictio sine qua non de la Identidad, y por tanto de la sobrevivencia colectiva. La memoria es usada para reconstruir el presente y también se “abusa” de la Memoria, para establecer identidades duras, defensivas. La pregunta teórica nunca bien resuelta es ¿cuál es el peso específico de estos usos y abusos de la Memoria?, ¿No se trata de simples invenciones interesadas? La literatura sobre esta materia es muy amplia y estos tres casos ponen a prueba numerosas teorías.

 

En los Campesinos de Colchagua, como caso emblemático de estudio, se está produciendo un proceso de “revival” de la cultura de las haciendas. Es lo que denominamos “la cultura de haciendas sin haciendas”. Se trata de movimientos –que no se dan sólo en Chile- de recuperación de fragmentos de lo que fue la vida rural en períodos de gran transformación y modernización compulsiva. La “ecuestrización del campo”, en un período de alta modernización es una de estas expresiones. El caballo, utilizado con anterioridad como medio de trabajo y de transporte, hoy reaparece como “medio de prestigio”. Hay áreas rurales donde hoy existe mayor número de caballos que al final del período hacendal. Movimientos de corte tradicionalista, esto es, de recuperación de las tradiciones, folklore, etc…se multiplican en las antiguas áreas de Haciendas.

 

En los Pescadores de las Caletas de Valdivia, la Memoria fue utilizada para construir un discurso altamente relacionado con el Medio Ambiente. Su férrea oposición a la construcción de un ducto que arrojara al mar los desechos industriales de la Empresa Celulosa Celco de San José de la Mariquina, se fundamentó en una suerte de “orgullo pesquero”. El discurso de los pescadores, no solo de sus dirigentes, se centraba en que el uso de “artes de pesca” tradicionales permitían mantener un equilibrio ecológico y sustentabilidad de la actividad pesquera artesanal. Durante el año 2008 una de las tres caletas ha sido “convencida” de aceptar la instalación del ducto en el mar. Se les ha pagado cuantiosas sumas de dinero a los pescadores que han aceptado. Ha habido fuertes enfrentamientos entre los que han aceptado, “los vendidos”, y los “defensores del mar”, que no han aceptado el pago de la empresa. En este caso, los usos y abusos de la memoria se expresan de modo explícito, transformándose el sector en una suerte de espacio privilegiado para comprender en forma práctica y teórica estos complejos fenómenos. Una de las tres Caletas tiene una mayoría de población indígena o que ha venido en un proceso de etnogénesis reciente, construyendo un discurso “lafquemche” esto es, de los mapuches de la costa. El discurso hasta hoy, se ha mostrado eficiente y práctico en el sentido de que es el sector más renuente a aceptar las condiciones y presiones de la empresa papelera.

 

En las comunidades mapuches del Lago Budi, se ha producido en los últimos años procesos cíclicos muy rápidos de organización y desorganización étnica. Se trata de una de las áreas mas aisladas del país, y dónde existe una concentración muy alta de comunidades mapuches. Esas comunidades tienen una permanencia en el territorio muy antigua e inmodificada. Casi no hay propiedades no indígenas en esa área. En los últimos años ha surgido una pléyade de intelectuales, poetas, músicos y dirigentes mapuches, tanto personas del lugar, como otros que han regresado al campo después de largas estadías urbanas. El Municipio ha sido apropiado por las comunidades y desde hace ya unos años el Alcalde es mapuche. Se percibe por otro lado, una transformación en aspectos cotidianos de la vida social. Luz eléctrica, caminos, TV, conectividad creciente, migraciones de ida y regreso, trabajo temporario, mayor acceso escolar, etc. Al mismo tiempo se percibe un proceso de reconstrucción cultural, realización de ceremonias olvidadas, y una creciente autoconciencia del carácter especial y particular de la sociedad y cultura mapuche. Quizá es el sector mapuche con mayores condiciones para plantearse formas propias de autogobierno en toda la Araucanía. En este caso estamos en presencia de un uso muy particular de la memoria, que es extensa y de una riqueza enorme (Vgr.Pascual Coña).

 

 

El rescate de las memorias subalternas aparece en este momento como un objetivo teórico y metodológico. Es el modo por un lado de posibilitar la sistematización de estos tres procesos acá descritos someramente y por el otro lado de ponerlos en contraste con los silencios del Discurso de la Nación. Los tres procesos anotados son nuevos y no han sido estudiados, o profundizados por otros estudios. El proyecto tiene por objeto Rescatar/Registrar, procesos de Memoria tales como ceremonias, rituales, oficios, actividades productivas, en fin, todo lo que compone finalmente los elementos mas “objetivos” de la memoria de una comunidad o área de comunidades determinada.

El registro de los Discursos de la Nación acerca de las memorias Subalternas en un período de Conmemoraciones es una tarea científica de comprensión de estos fenómenos sin duda de importancia. El proyecto considera el trabajo de un/una profesional que tendrá por objeto recopilar cotidianamente la prensa escrita nacional y regional, documentación de diverso tipo oficial, ceremonias y conmemoraciones, y clasificar la información y ponerla a disposición de investigadores, académicos, científicos y el público en la Página Web. Se registrará lo pertinente a campesinado, pescadores e indígenas mapuches.