Funeral de un weichafe

19 08 2009

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Son cerca de las 8 de la mañana del día domingo 16 de agosto. La lluvia no abandona a la Araucanía. Nos adentramos por las comunidades y, al observar la degradación de los suelos, el recorrer kilómetros sin ver ningún árbol nativo, sólo plantaciones de pinos y eucaliptus, nos hace darnos cuenta del porqué de las reivindicaciones de tierras por parte de estas comunidades. En un lugar donde el paisaje parece desolado y no representa ese sur frondoso y majestuoso que todos tenemos en nuestros imaginarios, comienzan a surgir preguntas sobre el modo de vida de los comuneros.

Finalmente  llegamos hasta Rekem Pillan, comunidad en la cual se está llevando a cabo el eluwun del comunero Jaime Mendoza Kollio. Jaime fue asesinado el día miércoles 12 de agosto por una bala que le impactó por la espalda -bala disparada por un funcionario de Carabineros de Chile- tras haber ingresado a ocupar un fundo. Jaime murió por querer cumplir su sueño y el de todo un pueblo: acabar con la pobreza en que viven y poder desarrollarse de manera digna y en armonía con la naturaleza y su cosmovisión.

Comenzamos a caminar y vemos un gran contingente de konas con sus mantas y wiños. Ellos resguardan el orden y la seguridad. Distintas delegaciones de diversos territorios y organizaciones comienzan a llegar. Algunas han estado acompañando a la familia desde días antes. Todo se desarrolla de manera ceremonial, se siente la pena y aflicción en el ambiente. Somos recibidos por el papá del weichafe muerto, quien realiza un pentukun con el dirigente que nos acompaña. Sólo se habla mapudungun. Si bien no logro comprender lo que dicen, se nota y siente la tristeza de las palabras pronunciadas. Este recibimiento se produce con cada grupo que va llegando. Una vez ingresado al terreno donde se realiza el eluwun, cada comitiva organiza su ramada: comienzan a prender fuego, compartir el rokiñ y preparar la comida, para así  no molestar a la familia.

Vemos como toda la mañana se repite la llegada de delegaciones, siempre acompañadas por el sonido triste e incesante de trutrukas, kull kull y afafanes. Banderas negras dan cuenta de la tristeza y el dolor, mientras que lanzas enfundadas en color rojo -emulando la flecha ensangrentada-, nos dicen que la lucha continúa. Todos los territorios se quieren hacer presentes en este momento, todos quieren despedir al weichafe Jaime Mendoza Kollio y dejar en claro que la lucha continuará, a pesar del dolor que esto significa para el pueblo Mapuche. El asesinato de este comunero da más fuerzas para seguir con las reivindicaciones.

Alrededor del medio día, comienzan las ceremonias para despedir a Jaime Mendoza Kollio. Los longkos lo despiden, se repiten afafanes, los conas golpean sus wiños en el aire, y se repite una y otra vez: ¡marrichiwew! Ya es hora de ir hacia el cementerio  donde será la despedida final del weichafe. El féretro es precedido por caballos, niños y conas con sus wiños en alto. Otros weichafes cargan el ataúd durante el recorrido de alrededor de 3 kilómetros hasta el cementerio. Atrás lo sigue la familia, la viuda que carga al pequeño hijo de este joven, quién no sabe lo que ocurre y que en algún momento preguntará por qué no está su padre con él. Así como él, muchos otros niños con sus mantas y sus miradas inocentes acompañan a sus padres. Son pequeños que no saben lo que ocurre, pero que sin duda, en un tiempo más serán quienes continúen con la lucha. Todos los demás acompañamos esta caminata que duró cerca de una hora. En todo este recorrido sólo se oye el kultrun, las trutrukas, kull kull, afafanes y marrichiwew.

Llegamos al cementerio, es el momento de la despedida. Sabemos que en un futuro nos reencontraremos en el wenumapu, así como Kollio se encuentra con Kalfullikan, Leftraru, Fresia, Guacolda, Lemun y Katrileo, y, en memoria de todos ellos, renovamos las fuerzas para continuar luchando y avanzando por la reivindicación del Pueblo Mapuche.

Natalia Caniguan V.